La delimitación del Delito de Abandono de Menores respecto de Conductas meramente reprochables.

Sin lugar a dudas, la realidad social permite la oportunidad de observar multitud de conductas que son rechazadas desde un punto de vista moral, y que merecen el rechazo social. Dichas conductas muchas veces se verán próximas a la línea que marca el Código Penal para definir los tipos delictivos que recoge, y que decidirá qué hechos quedan subsumidos a los delitos y faltas previstos por la ley.

De este modo, y sabiendo de antemano el indudable reproche social que ha de merecer la conducta que se expone a continuación, ¿Tendría cabida la apreciación de un delito de abandono de menores, según lo previsto en el artículo 230 y 229 del Código Penal, el abandono de un menor solo en un domicilio cuando la progenitora custodia sale a tomar unas copas con una amiga?

Reiterándonos en lo dicho, esta conducta negligente debe ser tachada desde el punto de vista moral, en la medida en que cualquier ciudadano entiende la gravedad de abandonar a un menor de corta edad – cinco años- por la noche, más aún si el motivo para hacerlo es la realización de cualquier actividad lúdica. Pero más allá de dicho reproche social, habrá de estudiarse la posibilidad de perseguir dicha conducta a través del tipo delictivo del abandono de menores, cuando dicho menor, como ha sido el supuesto que analizaremos hoy, hubiese abandonado el domicilio durante esa noche, en pijama, hasta ser encontrado por unos transeúntes caminando solo en la calle.

Pues bien, al respecto y con objeto de estudiar el supuesto de hecho planteado, la Audiencia Provincial de Soria, en Sentencia 51/2013 de 5 de junio, rechazó la subsunción de la conducta de la madre dentro del mencionado tipo delictivo, argumentando al efecto la operatividad del Principio de intervención mínima del Derecho Penal, que sostiene lo que planteábamos en un principio ya que, si bien existen situaciones de hecho muy próximas, o de identidad muy similar a tipos penales perseguidos por la ley, éstos han de ser distinguidos de las meras conductas socialmente reprochables.

Respecto del análisis jurídico que de ha de realizarse de la conducta cuestionada de la madre, expone la Sala la doctrina jurisprudencial respecto del tipo delictivo de abandono de menores, el cual requiere para su apreciación una conducta activa u omisiva provocadora de una situación de desamparo, en la medida en que éste se vea privado de asistencia moral y/o material. Sería por tanto una concurrencia de dolo, voluntad o intención de generar esa situación de desamparo. En el caso que analizamos y, en la medida en que la situación de riego padecida por el menor fue totalmente aislada en el tiempo y puntual, no queda acreditada la existencia de esa voluntad de poner en peligro la integridad física del menor, ya que la madre confió en que el niño no se despertaría durante la noche, lo cual no deja de ser una conducta imprudente y negligente, aunque no dolosa.

A este planteamiento, ha de añadirse el hecho de que la propia Gerencia Territorial de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León archivó el expediente abierto a la causa, lo cual es un indicativo de que, donde no ha alcanzado el derecho administrativo, no cabría apreciar motivación para  dar cabida a la operatividad del Derecho Penal, conforme al principio de intervención mínima.

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