La Mayoría de Edad de los Hijos como Factor de Atribución del Domicilio Conyugal.

Entre otros muchos aspectos a tratar, deberá disponer el Juez que dicte sentencia de divorcio la atribución del domicilio conyugal a uno un otro de los que fueron cónyuges. Especialmente, nos interesará tratar en el post de hoy la atribución de la vivienda familiar en aquellos supuestos en que exista descendencia de los cónyuges.

En primer lugar, es necesario destacar que el primer factor a tener en cuenta a la hora de decidir la atribución de la vivienda será el acuerdo de las partes, tal y como se desprende del artículo 96 del Código Civil (en adelante, CC), que reproducimos a continuación:

Artículo 96 CC: “En defecto de acuerdo de los cónyuges aprobado por el Juez, el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario en ella corresponde a los hijos y al cónyuge en cuya compañía queden. Cuando algunos de los hijos queden en la compañía de uno y los restantes en la del otro, el Juez resolverá lo procedente. No habiendo hijos, podrá acordarse que el uso de tales bienes, por el tiempo que prudencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular, siempre que, atendidas las circunstancias, lo hicieran aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección. Para disponer de la vivienda y bienes indicados cuyo uso corresponda al cónyuge no titular se requerirá el consentimiento de ambas partes o, en su caso, autorización judicial”.

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Se evidencia a priori la ambigüedad respecto de los hijos, en la medida en que no hace distinción entre mayores o menores de edad. Y ello hubiese sido ilustrativo en la medida en que, de no mediar el acuerdo que rige por defecto a la hora de atribuir el domicilio  de los cónyuges,  el uso del mismo será otorgado a los hijos de ambos junto con el progenitor con el que convivan. La reciente Sentencia de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo de 11 de noviembre de 2011 vino a tratar el planteamiento del post de hoy mesurando la importancia de que los hijos de los cónyuges hayan superado la mayoría de edad, y el papel que éste hecho jugará en la atribución del domicilio conyugal.

Respecto al procedimiento judicial correspondiente a la referenciada Sentencia, se dictó en 1ª Instancia la sentencia de divorcio que atribuyó el disfrute de la vivienda al menor hijo de ambos y a la madre de éste, con la cual convivía. Recurrida la sentencia en apelación, siendo el hijo de ambos ya mayor de edad y habiendo elegido convivir con su progenitor, acordó la Audiencia Provincial mantener la atribución del domicilio al hijo de ambos, pero esta vez con la compañía del padre, con quien vivía en ese momento.

Dicha resolución fue objeto de recurso de casación por vulnerar la doctrina asentada del Pleno del Tribunal Supremo de 5 de diciembre de 2011, respecto a que “la atribución del uso de la vivienda en caso de existir hijos mayores de edad ha de hacerse a tenor delart. 96.3 CC (LA LEY 1/1889), que permite adjudicarlo al cónyuge por el tiempo que prudencialmente se fije, cuando las circunstancias lo hicieran aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección”.

El tribunal Supremo, basándose en dicha doctrina asentada, estima el recurso de casación planteado y atribuye a la ex esposa el disfrute de la vivienda hasta que se haya procedido a la liquidación de régimen económico matrimonial. Respecto a la mayoría de edad del hijo de ambos, destaca la relevancia de este hecho a la hora de atribuir el uso del domicilio, puesto que esta circunstancia hace cesar el criterio de atribución automática del uso de la vivienda que el art. 96 establece a falta de acuerdo entre los cónyuges. Y es que, una vez adquirida esa mayoría de edad, cabe tener en consideración de forma prioritaria otros elementos de hecho que varíen la atribución de la vivienda para revocar incluso la misma, si fuere necesario.

Para el caso concreto que conoció la Sentencia analizada, se evidenciaba absurdo desalojar a la ex esposa de la vivienda conyugal para que el progenitor la ocupase cuando el tiempo del cual iba a disponer de la misma era limitado, ya que cesaría con la disolución del régimen económico matrimonial o la venta del inmueble, de darse ésta con anterioridad. Por lo tanto ésta circunstancia, y no cualquier otra de las analizadas, fue el factor determinante en la atribución de la vivienda conyugal.

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