Supuestos de Enervación del Dolo en el Delito de Omisión del Deber de Socorro.

Una de las obligaciones jurídicas a la que nos encontramos más vinculados todos y cada uno de nosotros como ciudadanos es el deber de socorro, por se una obligación a la que deberemos responder en multitud de escenarios a los que estamos expuestos, quizá más comúnmente durante la conducción automovilística, aunque no necesariamente. 

La comisión del tipo delictivo de omisión del deber de socorro, tipificado en el artículo 195 de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal (en adelante, Código Penal):

Artículo 195 Código Penal: 1. “El que no socorriere a una persona que se halle desamparada y en peligro manifiesto y grave, cuando pudiere hacerlo sin riesgo propio ni de terceros, será castigado con la pena de multa de tres a doce meses. 2. En las mismas penas incurrirá el que, impedido de prestar socorro, no demande con urgencia auxilio ajeno. 3. Si la víctima lo fuere por accidente ocasionado fortuitamente por el que omitió el auxilio, la pena será de prisión de seis meses a 18 meses, y si el accidente se debiere a imprudencia, la de prisión de seis meses a cuatro años”.

La omisión de este deber supone que un sujeto rehúse a prestar su ayuda a otra persona en caso de que se encontrara en un estado de “desamparo”, aunque también exige un elemento subjetivo como es el conocimiento de dicha situación de grave peligro, tras lo cual elija denegar su ayuda en vez de llevar a cabo cuantas acciones estuviesen en su mano para socorrer a la persona desamparada sin que, por otra parte, le sea exigible por el Ordenamiento jurídico que para ello ponga en peligro su integridad física o la de terceros.

Con ocasión de analizar las peculiaridades que este tipo delictivo pudiera presentar, estudiaremos el caso conocido en la Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, de fecha 4 de enero, en el que se conoció la imputación a un acusado, entre otras infracciones de conducción temeraria, el delito de omisión del deber de socorro tipificado en el artículo 195 del Código Penal.

En concreto, nos concentraremos en poner de relieve unas manifestaciones de la Sentencia que encontramos interesante, como es la enervación del dolo si el sujeto infractor de este delito vuelve al escenario donde se ha encontrado con la persona en situación de desamparo. Volver al escenario de peligro enerva la apreciación del dolo que, como comentábamos, es uno de los elementos para entender cometido el delito estudiado.

En otro orden de cosas, señala otro dato fundamental que nos permitirá conocer el alcance de este tipo delictivo, como es el hecho de que la presencia de terceros en el lugar donde se encuentra la víctima, aunque éstos se encontrasen auxiliándola, no exime el deber de todo ciudadano de acercarse a prestar su ayuda a la persona desvalida, por lo que la presencia de dichos terceros, en el presente procedimiento, no ha de traducirse en la absolución del acusado.

Finalmente, nos resulta reseñable así mismo otra indicación efectuada por la Sala, y que es la denegación de apreciación de la atenuante de reparación del daño, puesto que la misma no procedió del mismo procesado, sino de las obligaciones con las que tiene que cumplir la Entidad aseguradora del procesado.

Esperando que este post haya sido de vuestro interés y utilidad, quedamos a vuestra disposición en nuestra página web: Portilla Arnáiz Abogados.

Aprovechamos igualmente la ocasión para informaros de que D. Roberto Portilla Arnáiz, socio director de esta Firma, tendrá el gusto de conceder unas conferencias jurídicas los próximos días 31 de marzo, sobre “La responsabilidades de los empresarios. PyMes y entidades sin ánimo de lucro”; y 28 de abril, que tendrá como objeto “Derecho a la asistencia jurídica gratuita”.

Ambas conferencias tendrán lugar a las 20.00 horas de los días señalados en el Foro Solidario de la Fundación Caja de Burgos, C/ Manuel de la Cuesta, 3 de  Burgos.