Las Cláusulas de Contrato de Seguros relativas a las Excepciones Objetivas y Subjetivas.

Los desperfectos causados en la propiedad privada causados por una empresa en el ejercicio de su actividad, como en el caso de una colisión sufrida entre dos vehículos, es una fuente de conflictos fácil de observar en la cotidianidad. En todos estos supuestos, el perjudicado se ve amparado en la facultad de ejercer una acción directa contra el responsable del perjuicio, así como contra la Entidad aseguradora que cubre su actividad.

La interesante sentencia de la Audiencia Provincial de Jaén, de fecha 23 de abril de 2013, tuvo la oportunidad de conocer un supuesto de hecho muy interesante de comentar, puesto que estudia el posible conflicto que puede darse entre la facultad del perjudicado que mencionábamos en el párrafo anterior y el clausulado que formaliza el contrato de seguro entre el causante del perjuicio y su aseguradora.

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El procedimiento que dio lugar a la referenciada sentencia conoció los daños que una empresa había infringido a unos vehículos cuando estaba levando a cabo unas labores de pintura en exteriores. La mercantil responsable del daño fue condenada a afrontar los gastos de reparación que se estimaron oportunos; no así la aseguradora, que fue absuelta de responsabilidad por los motivos que exponemos a continuación. Pese a que la Entidad aseguradora cubría la actividad a la cual se dedicaba la mercantil, existía en el contrato de seguro una cláusula delimitadora del riesgo, que excluía la cobertura de los daños causados como consecuencia de escoger el asegurado un determinado método de trabajo.

Pese a haber sido ése el criterio ostentado por el juzgador aquo, la Audiencia Provincial cuyo contenido analizamos hoy resolvió condenar a la aseguradora en atención al tenor literal del artículo 76 de la Ley de Contrato de Seguro (en adelante, LCS), que reproducimos a continuación:

Artículo 76  LCSEl perjudicado o sus herederos tendrán acción directa contra el asegurador para exigirle el cumplimiento de la obligación de indemnizar, sin perjuicio del derecho del asegurador a repetir contra el asegurado, en el caso de que sea debido a conducta dolosa de éste, el daño o perjuicio causado a tercero. La acción directa es inmune a las excepciones que puedan corresponder al asegurador contra el asegurado. El asegurador puede, no obstante, oponer la culpa exclusiva del perjudicado y las excepciones personales que tenga contra éste. A los efectos del ejercicio de la acción directa, el asegurado estará obligado a manifestar al tercero perjudicado o a sus herederos la existencia del contrato de seguro y su contenido».

De la lectura del precepto, se deduce claramente la acción directa de todo perjudicado en reclamar los daños sufridos; pero del mismo modo, el artículo menciona la posibilidad de que el asegurador oponga «culpa exclusiva del asegurado». Ante la oscuridad de significado del artículo, la Sentencia que estudiamos diluye el conflicto estableciendo una distinción entre las excepciones objetivas y subjetivas que pueden ser oponibles  por parte del asegurador.

  • Las excepciones objetivas: Sí serían oponibles al perjudicado, y tienen origen en la ley o en la voluntad pactada por las partes en el contrato de seguro.
  • Las excepciones subjetivas: Están basadas en la conducta del asegurado, no podrán ser opuestas pues como afirma la doctrina jurisprudencial, la valoración subjetiva de la conducta del causante del perjuicio y asegurado no ha de afectar o interponerse en la acción directa recogida en el artículo 76 LCS.

Por tanto, resultó irrelevante alegar por parte de la aseguradora la escasa diligencia demostrada por la asegurada a la hora de escoger el mejor sistema de realizar su labor, puesto que ésta supondría un elemento subjetivo no oponible a la acción directa.

Esperando que este post haya sido de vuestro interés y utilidad, quedamos a vuestra disposición en nuestra página web: Portilla Arnáiz Abogados