La Confesión del Imputado.

La confesión de un imputado resulta una de las figuras procesales más controvertidas de nuestro ordenamiento jurídico procesal.foro solidario caja burgos

La confesión es entendida por la responsabilidad aceptada por un ciudadano, generalmente imputado ya en el procedimiento penal en curso, respecto a una conducta subsumible  a un tipo delictivo; asumiendo por tanto la autoría o complicidad de dichos actos.

Esta figura, pese a ser ésta a priori un elemento de prueba fiable, toda vez que resulta más lógico concluir que nadie asumiría la culpa de unos actos delictivos que se traducirán en la aplicación de una pena; también es cierto de acuerdo a la experiencia de la realidad social, que existen circunstancias y móviles personales que abocan a un individuo a fijar sobre él la autoría de unos hechos que no ha cometido.

De esta forma, no hay que obviar el hecho de que no resulta inusual observar situaciones en las que personas prefieren encubrir a otras aún cuando el precio de llevarlo a cabo conlleve una falsa confesión.

En otro orden de cosas, resulta así mismo importante advertir que la confesión del sujeto no da por concluidas las diligencias propias de la fase de instrucción penal, para evitar a propósito de lo anteriormente comentado, tomar por cierta una confesión falsa o, como no es menos importante, precisar las circunstancias de la comisión de los hechos que serán definitivas para la delimitación de la pena; entre otros motivos. De esta forma ha quedado imperativamente establecido en el artículo 406 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (en adelante, LeCrim):

Artículo 406 LeCrim: “La confesión del procesado no dispensará al Juez de instrucción de practicar todas las diligencias necesarias a fin de adquirir el convencimiento de la verdad de la confesión y de la existencia del delito.

Con ese objeto, el Juez instructor interrogará al procesado confeso para que explique todas las circunstancias del delito y cuanto pueda contribuir a comprobar su  confesión, si fue autor o cómplice, y si conoce a algunas personas que fueren testigos o tuvieren conocimiento del hecho”.

Ha sido unánimemente aceptado por nuestra jurisprudencia, además, que la confesión no resulta una prueba idónea para determinar las comisión de las circunstancias de un delito, como se desprende del artículo anteriormente referenciado

Como colofón al retrato jurídico de la figura de la confesión, es necesario matizar que las precauciones previstas en el artículo referenciado quedan desvirtuadas cuando efectivamente existe ya un “cuerpo de delito” en la investigación que motiva la realización de un procedimiento de instrucción penal. En ese supuesto, la confesión del imputado toma un papel más relevante sin perjuicio de las diligencias que todavía habrán de realizar.

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