No es de aplicación la atenuante de “enamoramiento” en el delito de acoso o stalking

En esta entrada del blog del día de hoy, nos gustaría analizar con ustedes otro aspecto más del nuevo delito de stalking o acoso del artículo 172 ter del Código Penal, en concreto, la posibilidad de aplicar la atenuante de “enamoramiento”. Los hechos que fueron analizados recientemente por la Audiencia Provincial de Madrid eran los siguientes: El acusado, tras pasar un fin de semana con la víctima, se obsesiono con volver a repetir la cita, motivo por el cual comenzó a seguirla y a acudir a su lugar de trabajo o vivienda, llegando al extremo de provocar a la denunciante ansiedad, medicamente documentada, haciéndola cambiar de domicilio para evitarle. La declaración de la mujer fue contundente a la hora de describir la situación de acoso a la que se encontraba sometida, y su reiterada negativa a relacionarse con él. Varios testigos y la pareja de la víctima corroboraron tal versión de manera que no se permitió dudar de la veracidad de los hechos, ni cuestionar la vulneración del derecho a la presunción de inocencia.

El acusado reclama la aplicación de la atenuante de alteración psíquica por enamoramiento, sin embargo, la Audiencia Provincial de Madrid, en la sentencia 80/2017 de 27 de marzo, lo descartó por ser doctrina reiterada la que exige para su aplicación el probar de forma específica que ese “enamoramiento” ha afectado a su voluntad de forma grave, hasta el punto de haber provocado una anulación de su voluntad hasta hacerle inimputable.

En el delito de stalking o acoso del artículo 172 ter del Código Penal, la atenuante de alteración psíquica por enamoramiento ha sido relevada para casos como el que se juzga, en el que el acusado debió de asumir que la denunciante no desea tener ninguna relación con él, respuesta que debió aceptar y haber asumido, sin que pueda ser circunstancia modificativa de su responsabilidad criminal su obsesión por establecer una relación con una persona que se la está negando. De hecho, el tipo penal, establece las situaciones de acoso o persistencia como elemento del tipo y el enamoramiento no puede ser aplicado para rebajar la pena, pues de otro modo se estaría destipificando la conducta que se persigue.

En conclusión, la Audiencia niega que la obsesión que pueda sentirse por una persona pueda operar como eximente ni como atenuante, puesto que es tan solo una sensación no correspondida de enamoramiento hacia su víctima por parte del acusador, siendo esta libre para rechazar la relación que se le propone.

Esperando que este post haya sido de vuestro interés y utilidad, quedamos a vuestra disposición en nuestra página Web: Portilla Arnáiz Abogados.