Profesora despedida tras obligar a beber una bebida alcohólica a un alumno menor y musulmán

En esta entrada de hoy de nuestro blog, vamos a hablar sobre el despido como medida disciplinaria adoptada ante una situación extrema en la que una profesora faltaba de manera continuada el respeto a sus alumnos.

El Tribunal Superior de Justicia de Galicia (Sala de lo Social) Sentencia 2537/2017, de fecha de 11 de mayo, se ha pronunciado sobre un caso en el que una profesora de Formación Profesional Básica de hostelería quien se extralimitó de manera grave en sus funciones como educadora, ya que invitaba a los alumnos a acudir a su casa, probar el tabaco o alcohol, y además trataba de manera despectiva a un alumno, animando al resto de los compañeros que fueran cómplices de sus burlas. Más concretamente, en un taller de elaboración de cocteles, la profesora hizo un sorbete de limón con alcohol, y tras advertirlo al resto de sus alumnos, se lo dio a probar a otro de ellos, de 14 años, de religión musulmana, a quien le ocultó su contenido alcohólico. A quien con posterioridad le preguntó: “¿Te gusta?, pues que sepas que lleva alcohol”.

Con otro de los alumnos llegó a la humillación personal, llegándole a decir «eres un burro», «pareces un inútil», «no sabes hacer nada», etc. Con este alumno, menor de edad, y diagnosticado de TDAH, fue especialmente cruel al calificarle «vago», «payaso de la clase», o «burro». Todos estos hechos fueron corroborados por los testimonios coherentes e independientes de varios alumnos.

La transgresión de la buena fe contractual como cláusula general tiene que adaptarse a las concretas circunstancias y valores de la sociedad, y tales parámetros no han sido desconocidos en el presente supuesto para imputar una grave transgresión de la buena fe contractual a la profesora y optar por su despido, en atención a su cargo y a las circunstancias personales de los alumnos que fueron ofendidos.

No cabe dudar de la proporcionalidad de la medida disciplinaria adoptada. Las conductas imputadas alcanzan cotas de culpabilidad y gravedad suficiente. La gravedad de los hechos que han motivado el despido es innegable. No se puede consentir que una docente humille conscientemente a un estudiante musulmán, menor de edad, dándole a probar una bebida alcohólica, conociendo que su religión lo prohíbe y que además se burle de ello incitando a los compañeros del menor a continuar con la burla. Igualmente grave es insultar a un alumno con necesidades educativas especiales, siendo también plenamente consciente de sus limitaciones y provocando sobre él un retroceso en la labor realizada en otras áreas.

Por la gravedad, reiteración, cargo ocupado y alumnos afectados, confirma el TSJ que la conducta de la trabajadora despedida infringió las normas más básicas exigibles a un docente, y es merecedora de la sanción de despido disciplinario.

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