La distinción entre el delito de enaltecimiento terrorista y el delito de autoadoctrinamiento

El Tribunal Supremo, Sala Segunda, de lo Penal, en la Sentencia 354/2017, de 17 de Mayo ha condenado por enaltecimiento terrorista y no por autodoctrinamiento a un sujeto que accedía de manera habitual a contenidos yihadistas y los colgaba en su muro de la red social Facebook, por considerar que a pesar de concurrir el elemento objetivo del art. 575.2 CP no ha quedado acreditado el elemento subjetivo consistente en la finalidad de capacitar para cometer un delito terrorista.

Según los hechos, el acusado accedía a páginas en internet de contenido yihadista radical y violento, que difundían los fines del Estado Islámico, publicando en su muro de Facebook tal material, videos y fotografías. Con el transcurso del tiempo, dichas publicaciones empezaron a hacerse de manera más frecuente y radicalizada. Ante este incremento de su actividad y su radicalización con alineamiento con el islamismo yihadista el acusado fue detenido.

En su fundamentación jurídica la Sala realiza un extenso análisis del nuevo delito del art. 575.2 CP, analizando las conductas y sus elementos típicos. La línea que delimita el delito de autoadoctrinamiento frente al enaltecimiento es sutil, quedando aquél como un tipo específico y de aplicación restrictiva frente a éste. Lo verdaderamente distintivo del delito de autoadoctrinamiento, además del elemento objetivo consistente en el acceso habitual a internet o la tenencia de documentos dirigidos o que resulten idóneos para incitar a la incorporación a una organización o grupo terrorista, o a colaborar con cualquiera de ellos o en sus fines, es el elemento subjetivo, consistente la finalidad de capacitarse para cometer cualquier delito de terrorismo.

Lo que caracteriza a este delito de autoadoctrinamiento es, junto al contenido de las páginas visitadas o los documentos adquiridos, si la finalidad del autor resulta ligada o no a la perpetración de alguna de las tipicidades recogidas en el título dedicado a las organizaciones y grupos terroristas y a los delitos de terrorismo del Código Penal, debiendo seguirse una interpretación restrictiva para posibilitar su subsistencia sin quebranto del derecho a la libertad ideológica y el derecho a la información.

El Tribunal Supremo considero que en el caso enjuiciado, a pesar de concurrir el elemento objetivo (consistente en la tenencia de documentación y navegación en páginas que incitan a la incorporación a organizaciones o grupos terroristas), no se ha acreditado el elemento subjetivo de buscar esa capacitación con la finalidad de cometer delitos terroristas.

En este sentido, señala que “no basta la mera radicalización ideológica ya derivada de su voluntaria y frecuente navegación en determinadas páginas de internet, ya inferida por el contenido de los documentos obrantes en su poder; ni siquiera cabe identificar la adhesión ideológica con la autoformación para la incorporación en la organización o movimiento terrorista, o para colaborar con la misma; resta un tramo para llegar a estas incipientes resoluciones manifestadas, que precisa concreción en la tipicidad criminal buscada (no la referencia a un delito concreto sino al tipo delictivo), que obviamente debería haber sido acreditado.”

Los hechos que fueron probados señalaban la existencia de una actividad de autoformación y de justificación del Estado Islámico, los mensajes que el acusado publicaba, no solo proporcionaban información del terrorismo, sino que de ellos se desprendía una clara justificación de la guerra que mantiene el Estado Islámico y de su expansión a través del terror y las armas, consistiendo, precisamente en esto, el enaltecimiento, en la incitación indirecta que conlleva y el potencial riesgo para la comisión de delitos terroristas, y de ahí su adecuada subsunción a través del artículo 578 del Código Penal.

Esperando que este post haya sido de vuestro interés y utilidad, quedamos a vuestra disposición en nuestra página Web: Portilla Arnáiz Abogados.