Los motivos por los que el cerebro del atentado terrorista de Barcelona y Cambrils no fue expulsado de España tras haber sido condenado por un delito de tráfico de drogas en el año 2012

Detrás de los recientes atentados terroristas de Barcelona y Cambrils que han conmocionado al mundo entero, se encuentra el cerebro de la célula terrorista, es Satty, iman de Ripoll, quien fue condenado en 2012 por un delito de tráfico de drogas. A continuación vamos a examinar cuales fueron los motivos en los que se apoyó la decisión de no expulsarle manera automática tras su condena.

El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Castellón anuló en marzo de 2015 la orden de expulsión emitida por la Subdelegación del Gobierno contra el imam Satty de Ripoll, tras cumplir condena de 4 años de prisión por un delito de tráfico de drogas. La Abogacía del Estado, en representación de la Subdelegación del Gobierno, no recurrió la decisión judicial. El juzgado estimó así el recurso interpuesto por Satty, quien ha sido considerado el cerebro del atentado terrorista de Barcelona y Cambrils, y que fallecido en la explosión de la vivienda en Alcanar.

Tras realizar un análisis de las pruebas documentales, el juez considero que el recurrente, quien era residente de larga duración, había conseguido demostrar su “evidente arraigo laboral y esfuerzos para integrarse” en España a través de la acreditación de un contrato de trabajo actual y el periodo cotizado en la Seguridad Social, de un tiempo de 6 años, 6 meses y 16 días. Fundamentando tal decisión, también, en la antigüedad de la comisión del hecho delictivo, ya que tuvo lugar en enero del año 2010, y la circunstancia de que se estuviera en presencia de un solo hecho delictivo.

Por los motivos expuestos el magistrado rechazo anular el expediente de expulsión por motivos de caducidad o irregularidades en la notificación pero entendió que la expulsión automática constituía una vulneración del principio de proporcionalidad.

En términos más concreto, el juez realizo una aplicación de una nutrida doctrina jurisprudencial según la cual la expulsión de un extranjero residente de larga duración condenado con una pena superior a un año no debe ser automática, sino que debe entrarse a valorar las circunstancias concretas que concurren en cada supuesto y que exista una “amenaza real y suficientemente grave para el orden público o la seguridad pública”.

El magistrado explica en su resolución que “si bien es grave la conducta imputada, no se puede ignorar que estamos ante uno sólo hecho delictivo lejano en el tiempo -hace más de cinco años que cometió el delito-,mientras que con la documental acompañada se acredita que tiene un evidente arraigo laboral en España, que demuestra sus esfuerzos de integración en la sociedad española, por lo que entiende este juzgador que un único hecho delictivo junto con el resto de circunstancias expuestas vulnera el principio de proporcionalidad”.

Por todo ello, es Satty fue condenado por el Juzgado de lo Penal número 2 de Ceuta a 4 años de prisión por un delito de tráfico de drogas que cometió en 2010. No tenía ninguna otra condena, y en el expediente judicial no consta ninguna información relativa a sus vínculos con el terrorismo islámico.