Negativa de la madre a regresar con su hija lactante al Estado en el que ella y su pareja tenían su residencia habitual

Un padre presento una demanda de restitución de su hija menor, quien se encontraba con su madre en un Estado diferente a aquel de la residencia habitual de los padres anteriormente al nacimiento de la menor.

Los cónyuges se trasladaron al Grecia, país de donde era la madre, para que la familia de esta le ayudara con el embarazo, para posteriormente regresar al domicilio conyugal en Italia con el hijo de ambos. Sin embargo, la madre decidió unilateralmente quedarse con su hija lactante en Grecia.

El TJUE señala que, cuando un menor ha nacido y permanecido con su madre de manera ininterrumpida durante varios meses, por voluntad común de sus progenitores, en un Estado distinto de aquél en el que éstos tenían su residencia habitual antes del nacimiento del menor, la intención inicial de los progenitores en cuanto al regreso de la madre con el menor a este último Estado miembro no permite considerar que ese menor tiene en dicho Estado su “residencia habitual”, en el sentido a que se refiere el art. 11.1 del Reglamento nº 2201/2003 del Consejo, de 27 de noviembre de 2003, por lo que la negativa de la madre a regresar a ese Estado no puede considerarse como “traslado o retención ilícitos” de la menor.

El nacimiento de la hija en el Estado del que es natural la madre, se produjo por acuerdo de ambos progenitores para que la madre pudiese contar con la ayuda de su familia.

Y es que la “residencia habitual” del menor se corresponde con el lugar en el que aquél tenga, además de la presencia física, una cierta integración en un entorno social y familiar. Además, cuando el menor es un lactante, su entorno es un entorno familiar, determinado por la persona o las personas de referencia con las que vive, que lo guardan y cuidan de él.

Por tanto, si el lactante está bajo la guarda de su madre en un Estado distinto de aquél en el que ésta reside habitualmente el padre, han de tenerse en cuenta la duración, la regularidad, las condiciones y las razones de la estancia de la madre en dicho territorio, los orígenes geográficos y familiares de ésta y las relaciones familiares y sociales que mantienen ella y el hijo menor en dicho Estado miembro.

En segundo lugar, el TJUE dispone que la intención de los padres no puede, en principio, ser decisiva por sí sola para determinar la residencia habitual de un menor, en el sentido del Reglamento nº 2201/2003, por lo que la intención inicial de los progenitores de que la madre regresara con la niña al Estado en el que la pareja tenía su residencia habitual no permite considerar que la menor tiene en dicho Estado su residencia habitual. Y tampoco el consentimiento del padre o la falta del mismo, en el ejercicio de su derecho de custodia, a que el menor se establezca en un lugar puede ser un criterio decisivo para determinar la residencia habitual del niño.

En consecuencia, dado que la finalidad del procedimiento de restitución es devolver al menor al entorno que le es más familiar y, con ello, a restaurar la continuidad de sus condiciones de vida y desarrollo, no se accede a la solicitud del padre porque no puede considerarse que la negativa de la madre a regresar con su hija menor al Estado en la que tenía junto con el padre su residencia habitual constituya un “traslado o retención ilícitos” de la menor.

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