Obligados los camareros de un hotel a repartir las propinas con sus compañeros

La Confederación Sindical ELA articuló demanda de conflicto colectivo para que las propinas recibidas por los clientes de la cafetería/restaurante de un Hotel fuesen repartidas entre todo el personal, fregadores, cocineros, o extras, y no solo entre los camareros como ha venido haciéndose hasta la fecha.

El Juzgado de lo Social desestimó la demanda al entender que al haberse venido repartiendo exclusivamente entre los camareros desde hace años, sin sujeción a norma alguna y sin intervención alguna de la empresa, esta costumbre se ha convertido en una condición más beneficiosa que sólo puede suprimirse por la vía del art. 41 del Estatuto de los Trabajadores.

Sin embargo el TSJ, Sala de lo Social, en la Sentencia de 18 de Julio de v2017, establece que su naturaleza jurídica es la propia de una donación del cliente hacia los empleados por el servicio recibido. Ya en la Ordenanza Laboral de 1974 contemplaba un reparto en el que entraban tanto los camareros o personal de sala como el de cocina y otros que intervenían en el servicio, con porcentajes diferentes e, incluso sistemas diversos, en función de que el salario fijo de unos y otros se fijase con parámetros comunes o diferentes, pues en este segundo caso, la participación en el “tronco” era mayor, precisamente como compensación al menor salario fijo. En otras palabras, lo que le interesa destacar es que en ese sistema de reparto entraban todos los que intervenían en el servicio.

Los usos sociales demuestran que las propinas no tienen un destinatario individual en la persona que la recibe, al contrario, lo habitual no es entregarla directamente a un concreto empleado del establecimiento, sino que se deja junto con el importe de la factura o, al devolver los cambios y en la misma bandeja en que se entregan éstos, lo que avala la tesis de que la gratificación va destinada a un colectivo de personas, a todas las que han intervenido en el servicio: comida, limpieza de la vajilla y del local, atención de los camareros, etc. y no solo por la singular atención del camarero que atiende, que en ocasiones no es uno solo.

Por tanto, revoca la sentencia de instancia y estima la pretensión sindical de que las propinas se repartan entre todo el colectivo de personas que participan en el servicio de restauración y a partes iguales porque esta es la fórmula más respetuosa con el principio de igualdad y no puede privarse de las propinas a quienes son tan destinatarios naturales de ella como los camareros.

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