Denegada la indemnización solicitada a un colegio por acoso escolar

No es la situación denunciada por los padres del menor una situación de acoso escolar por la que la Administración educativa deba responder con la indemnización peticionada (TSJ Madrid, Sala de lo Contencioso-administrativo, Sentencia 28 Noviembre 2017).

La abundante prueba desplegada en el proceso no revela una situación de acoso escolar ya que queda fuera del acoso escolar los incidentes violentos, aislados u ocasionales entre alumnos o estudiantes, porque el acoso entre otras cosas, se caracteriza por su continuidad en el tiempo.

Recoge el Dictamen del Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid que aunque es cierto que se produjo alguna situación conflictiva, ésta fue bidireccional, lo que excluye o dificulta la posibilidad de encuadrarla en la figura del acoso escolar dirigido hacía el hijo de los reclamantes.

Consta también un informe psicológico de parte, que aunque objetiva que el menor presenta estrés o ansiedad ante situaciones percibidas como amenazantes, no afirma expresamente que ello se produzca por supuesto acoso escolar, sin que el perito haya recabado datos del colegio como contraste. Tampoco las grabaciones aportadas son válidas para acreditar la conducta acosadora, ya que no aseguran la veracidad del contenido, pues se desconoce cuándo se han realizado, cómo, y en qué contexto.

La intervención del centro escolar y de la tutora del menor ha sido la adecuada, pues con ocasión de un incidente aislado, sucedido además fuera del centro, en el que el menor insultó a un compañero por su condición de etnia gitana y éste le golpeó, el tema fue tratado oportunamente en el aula, y preguntado el menor frecuentemente por su estado, manifestó que se encontraba bien. Este fue un hecho puntual, tratado de modo muy correcto y adecuado por la directora y personal docente y que no ha constituido acoso alguno.

No es cierto como afirman los padres del menor que éste haya venido sufriendo acoso escolar ante la pasividad del colegio ni que el centro fuera conocedor de estas situaciones y haya dejado de actuar. Casi más bien al contrario, al haber narrado la tutora algunos incidentes en los que ha sido el menor supuestamente acosado quien ha tenido una conducta reprochable, al insultar y meterse con sus compañeros, habiendo la tutora comunicado a sus padres que en general el niño tenía un comportamiento desajustado, y sugiriendo algún tipo de intervención terapéutica que los padres no atendieron, manteniendo varias entrevistas y tutorías con ellos.

La cuidadora del comedor también declaro que los niños no se burlaban del menor, sino que era al revés, que él “tiraba bolitas de pan”, razón por lo que le tenía que cambiar de mesa.

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