la deducción del IVA de los coches destinados parcialmente a un uso profesional no es por la cuota totalmente soportada

El artículo 95.Tres, reglas 2 ª y 4ª, de la Ley del IVA reconoce expresamente el derecho a la deducción sin limitación derivada del grado de afectación del vehículo a la actividad empresarial, y en atención al mismo, solo puede considerarse correcta la deducción que corresponde a un grado efectivo de utilización del bien en el desarrollo de una actividad empresarial, considerándose un porcentaje de la afección, que puede ser superior o inferior, pero imponiendo a quien pretenda incrementarlo o reducirlo, la carga de la prueba de un distinto grado de afectación.

Esta tesis es conforme a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que señala que los Estados pueden establecer, en aquellos casos de utilización mixta de los bienes, respetándose el principio de neutralidad fiscal del IVA, y para el Tribunal Supremo, este principio no está comprometido por el hecho de que solo sea permitida la deducción respecto de la proporción efectiva en que el bien en concreto está afectado a la actividad profesional.

En lo que respecta a la acreditación de la afectación real del coche a dicha actividad, no es verdad que se someta al contribuyente a una prueba diabólica, porque se admiten medios de prueba permitidos en derecho, sin ningún tipo de restricción, salvo la declaración-liquidación presentada por el propio sujeto pasivo o la contabilización o inclusión de los bienes de inversión en registros oficiales de su actividad empresarial o profesional.

La prueba de la auténtica utilización del vehículo en el giro empresarial no es para el Supremo imposible o difícil, ya que el contribuyente, por ser quien precisamente se dedica a una actividad y usa el vehículo para desarrollarla, es quien mejor puede probar su destino, por ejemplo a través del kilometraje, o mediante recibos de hotel o de peajes.

Resultando claro que la deducción superior o inferior al cincuenta por ciento depende de la prueba del grado efectivo de utilización de los bienes en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional, y siendo que el contribuyente se limitó a solicitar tres pruebas documentales, a saber, el expediente administrativo, la notificación del trámite de alegaciones y propuesta provisional del IVA y la diligencia única en la que se devuelven los documentos aportados y se informa de las cuotas no deducibles, entre las que consta un vehículo no afectado a la actividad, y otro concepto, “turismo” al que se aplica exclusivamente el 50% de la deducción, entiende el Supremo que el contribuyente no agotó los medios que estaban a su alcance para acreditar la efectiva y real utilización del vehículo en la actividad empresarial más allá del 50% previsto como presunción. Los medios propuestos solo pretendían enervar la presunción aplicada en la liquidación provisional pero no son aptos para acreditar una mayor o menor afectación del bien.

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