La reducción de jornada para cuidar a la suegra

Se demanda por una trabajadora que le sea reconocido el derecho a la reducción de jornada para el cuidado de su suegra, de 87 años, que no puede valerse por sí misma, y su marido trabaja realizando guardias que le exigen estar disponible las 24 horas del día para desplazarse por tiempo indeterminado. El Juzgado reconoce a la trabajadora la reducción de jornada y la concreción del horario de mañana solicitado para cuidar a su suegra. No cabe duda que se trata de un supuesto de los previstos en el Estatuto de los Trabajadores como reducción de jornada por motivos familiares, que expresamente se refiere a “tener a su cuidado directo a una persona con discapacidad física, psíquica o sensorial, que no desempeñe una actividad retribuida”.

Reconocida constitucionalmente la incidencia que la denegación del ejercicio de uno de los permisos parentales establecidos en la ley puede tener en la vulneración del derecho a la no discriminación por razón de sexo de las trabajadoras, se deben valorar las circunstancias concurrentes en cada caso, y así, se debe analizar en qué medida la reducción resulta necesaria para la atención a los fines de relevancia constitucional a los que la institución sirve, y cuáles pueden ser las dificultades organizativas que su reconocimiento puede implicar para la empresa. Que ya existan trabajadoras disfrutando del mismo derecho, no implica sin más negárselo a la trabajadora demandante, pues el derecho fundamental a la no discriminación por razón del sexo prevalece sobre la conveniencia del empresario, y en el caso, no constan dificultades para establecer los correspondientes turnos de las trabajadoras de las diversas secciones de la empresa.

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