El juicio notarial de suficiencia de la representación o apoderamiento y su calificación registral

El Tribunal Supremo, Sala de lo Civil, en la Sentencia núm. 643/2018, de 20 de Noviembre conoció de un asunto en el que el Registrador de la Propiedad había suspendido una inscripción de una escritura de hipoteca en la que ambas partes actuaron por medio de representante, por considerar no acreditada la validez del poder del representante de la entidad acreedora al no constar la persona que lo otorgó. El notario autorizante impugnó judicialmente la calificación registral.

Según el Alto Tribunal ante la posible contradicción d el art. 18 LH, que atribuye al registrador a función de calificar la capacidad de los otorgantes, y el art. 98 de la Ley 24/2001, que limita la misma a “la reseña indicativa del juicio notarial de suficiencia y congruencia de éste con el título presentado”, debe darse prioridad a este segundo precepto por cuanto se trata de una ley especial.

Es función del notario autorizante, y no del registrador, valorar la suficiencia de las facultades de representación del otorgante de la escritura. El notario es quien debe examinar la existencia, validez y vigencia del poder y dejar constancia del cumplimiento de esta obligación en la escritura que autoriza.

Siendo en este caso de un poder conferido por una entidad mercantil y no inscrito, el notario calificará su validez y vigencia, dejará constancia del cumplimiento de esta obligación y hará una reseña identificativa del documento auténtico del que resulta la validez y vigencia de tal representación. El registrador no puede revisar el juicio de validez y vigencia del poder realizado por el notario autorizante.

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