Despido procedente de un conductor de autobús escolar que dio positivo en cocaína mientras trabajaba

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, Sala de lo Social, en la Sentencia de 1 de Octubre de 2018 conoció de un asunto en que el conductor de un autobús escolar, tras someterse entre otras pruebas, a la del narcotest, que le hizo la Policia Local, cuando estaba trabajando, dio positivo en cocaína.

Estos resultados pusieron de manifiesto, sin ninguna duda, que el conductor estaba realizando el servicio con un positivo en el consumo de Cocaína muy superior al «legalmente permitido» y que, además, tal hecho perjudicó el prestigio profesional de la empresa ya que tal noticia apareció publicada en los periodicos mas vendidos de Salamanca. Los hechos acaecidos son constitutivos de una FALTA MUY GRAVE de toxicomanía, tipificada en el art. 51.7 del vigente Convenio Colectivo Provincial de Transporte de Viajeros por carretera (BOP 19- Marzo-2016), que ha puesto en peligro la seguridad de los escolares y viajeros que transportaba, ha afectado al desarrollo del servicio al quedar precintado el autocar hasta que llego otro conductor y ha perjudicado el prestigio de la empresa, y otra FALTA MUY GRAVE por transgresión de la buena fe contractual y abuso de confianza en el desarrollo de su trabajo como como conductor al no realizarlo en las condiciones físicas que sabe que la legislación vigente exige, tipificada en el apartado 5 del citado art. 57 del Convenio Colectivo y en el art. 54.2,d) del Estatuto de los Trabajadores; faltas muy graves por las que se le sanciona con su despido disciplinario en aplicación del art. 53,1.c) de dicho convenio.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León coincide con la sentencia de instancia cuando considera que la conducta del trabajador demandante constituye una falta muy grave por transgresión de la buena fe contractual. Así, ha resultado acreditado que el Conductor conducía un autobús de transporte escolar; que en dicha fecha la Policía Local, en un control preventivo, hizo al actor un test de alcohol y sustancias estupefacientes, dando positivo a cocaína; realizado análisis de saliva en Laboratorios Echevame, se confirmó el positivo con 157,24 ng/ml en saliva; el vehículo fue inmovilizado por la Policía Local hasta que llegó otro conductor de la empresa para hacerse cargo del mismo; la empresa demandada está contratada por la Junta de Castilla y León para la realización del servicio de transporte escolar y, siendo conocedora del suceso, pidió a la empresa que informara sobre lo ocurrido y las medidas que iba a adoptar; el actor fue despedido mediante carta de 4 de enero de 2018, tras tramitar expediente disciplinario por la comisión por parte del actor de dos faltas muy graves, una por Toxicomanía y otra por Transgresión de la buena fe contractual. Con estos hechos probados y constando acreditada una sola ocasión en la que se haya detectado al actor el consumo de cocaína, la Magistrada de instancia acertadamente no ha confirmado la falta por toxicomanía, pero ha apreciado que el consumo puntual detectado sí constituye una Transgresión de la buena fe contractual, que justifica que el despido sea calificado como procedente.

Pues bien, esta Sala comparte dicho criterio. Es cierto, como dice el actor, que se detectó el consumo de cocaína en un control rutinario de la Policía Local y que solo consta acreditado un episodio. El hecho de que solo haya un episodio es trascendente para no apreciar la toxicomanía que se le imputa en la carta de despido, pero nada impide que constituya otra falta para la que la reiteración en la conducta no sea requisito indispensable. Ha de tenerse en cuenta cuál es la profesión del actor, Conductor, y en la fecha en la que ocurrieron los hechos ejercía su profesión con transporte escolar, y eso hace que la gravedad de la conducta sea mayor que en otra profesión que no conlleve para él o para terceros el riesgo que en la del actor. Lo afirmado por el recurrente respecto a que los efectos de la cocaína detectada en el test ya no existían al comienzo de la jornada, no ha resultado acreditado mediante un contraanálisis (pericial). Por tanto, el hecho de que no hubiera un accidente de tráfico no supone que no existiera un riesgo y no hace menor la gravedad de la conducta. En cuanto a que la empresa no puede sancionarlo por lo que hace en su vida privada, no puede estimarse en este caso, dado que lo realizado en la esfera privada tuvo consecuencias en la vida laboral. Es más, recoge la Juez a quo en la fundamentación jurídica que, conforme a lo manifestado por el perito Don Bernardino, el consumo de la cocaína pudo producirse unas seis u ocho horas anteriores a que se le realizara la prueba, esto es, cerca del inicio de la jornada laboral, y como decíamos no queda constancia clara de que no tuviera efectos en el inicio de la jornada. Dice el recurrente que la conducta imputada no tuvo consecuencias importantes para la empresa. Pues bien, a parte de que se inmovilizara el vehículo y tuviera que acudir otro compañero a hacerse cargo del mismo, a la empresa demandada se le pidió informe por la Junta de Castilla y León sobre lo ocurrido, dado que la demandada estaba contratada por la Junta para el transporte escolar, por lo que, para la empresa pudo tener consecuencias graves, como la pérdida de la contrata. En definitiva, la conducta del actor infringe la buena fe contractual y dadas todas las circunstancias que aquí concurren supone la gravedad que justifica la imposición de la sanción de despido. Vemos que el demandante trascribe en su escrito de recurso el artículo 57.5 del Convenio Colectivo, en el que se recoge que será causa de despido la deslealtad en las gestiones encomendadas. Pues bien, el consumo de cocaína previamente a realizar las gestiones encomendadas, en este caso, conducción de transporte escolar, ha de considerarse desleal con la empresa, dadas todas las graves consecuencias que para ella puedan tener, sin olvidar el riesgo para terceros.

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